SIDA: todo lo que necesitas saber

El Síndrome de inmunodeficiencia adquirida, SIDA, es una enfermedad crónica a largo plazo que provoca la muerte.
Actualmente, el SIDA es considerado la quinta causa de muerte en los Estados Unidos, en personas de entre 25 y 40 años.
Se cree que a la fecha han muerto al menos 25 millones de personas por el SIDA y que existen hasta 40 millones de personas contagiadas con SIDA.
QUÉ ES EL SIDA
El Síndrome de inmunodeficiencia adquirida, SIDA, es causado por el virus de inmunodeficiencia adquirida. Este virus destruye el sistema inmunológico del cuerpo por lo que la persona contrae enfermedades e infecciones rápidamente. Cuando el VIH se ha desarrollado y ha logrado afectar las células del cuerpo, se dice que la persona tiene SIDA.
No todas las personas con VIH desarrollan SIDA.
AL tener SIDA, la persona presenta una serie de enfermedades e infecciones oportunistas, además de que el conteo de los glóbulos blancos también conocidos como CD4 y que encargan de combatir enfermedades e infecciones, es menor a 200.
El SIDA es una enfermedad a largo plazo y crónica que provoca un fuerte deterioro en la persona, que no tiene cura y que puede llevar a la muerte.
El SIDA puede contagiarse a través de fluidos sexuales en personas que tienen encuentros sexuales sin protección. De hecho, tener sexo inseguro sin preservativo, representa la primer causa de contagio del SIDA en todo el mundo.
El SIDA también se contagia comúnmente a través de la sangre, y una forma en que suele infectarse, es cuando una persona comparte agujas con otra persona que tiene SIDA. Esto  es muy común en el uso ilícito de drogas inyectadas. El SIDA es también transmisible de la madre con SIDA al bebé, cuando éste se encuentra dentro del seno materno, o al momento del parto.
Es posible que la persona se infecte con el virus del VIH y que presente los síntomas del SIDA y las enfermedades correlacionadas hasta muchos años después. Para tratarse, se recomienda empezar el tratamiento antes de que se presenten las enfermedades correlacionadas al SIDA. Al evitar las complicaciones y al tratar de frenar la evolución del VIH, puede ofrecer un pronóstico de vida mucho más optimista para el paciente. La detección oportuna es de suma importancia para la persona con SIDA, ya que las posibilidades de sobrevivir más años, aumenta.
Causas del SIDA
La persona desarrolla SIDA al infectarse con el VIH, un virus que se contrae al tener relaciones sexuales sin protección con alguien infectado con VIH de manera vaginal, anal u oral. Esta es la causa por la que la mayoría de la gente se enferma de SIDA, cuando está en el vientre materno, en el parto o al ser amamantado.
El SIDA no se contagia por usar los mismos trastes de alguien con SIDA, por saludar a esa persona, ni al usar el mismo baño que ésta. Anteriormente también se daban casos de contagio de SIDA al recibir una transfusión de sangre infectada.
El SIDA sea da como resultado del ataque del sistema inmunológico provocado por el virus del VIH. Este virus ataca los glóbulos blancos también llamados CD4, encargados de combatir las infecciones y enfermedades. Cuando esto sucede, y el conteo de CD4 baja a 200 o menos, la persona queda más vulnerable a ser atacado por diversos tipos de cáncer, y diversas infecciones provocadas por bacterias, hongos, virus y parásitos.
La serie de enfermedades que se presentan en esta etapa como resultado de estas enfermedades e infecciones, es lo que se conoce como SIDA.
El riesgo de que la persona desarrolle SIDA cuando la persona con VIH no recibe tratamiento es muy alto. Sin embargo, puede recibir tratamiento y no tener progresión del virus. En otras palabras, la persona con el virus puede no desarrollar nunca SIDA.
Existen algunos factores de riesgo principales para contagiarse de SIDA:
Tener relaciones sexuales sin condón o preservativo, ya sea con una sola persona o con varias parejas del sexo opuesto.
Tener relaciones sexuales sin condón o preservativo, ya sea con una sola persona o con varias parejas del mismo sexo.
Tener relaciones sexuales con desconocidos.
Por inyectarse drogas o esteroides con jeringas y agujas contaminadas por personas con SIDA.
Haber recibido transfusiones sanguíneas o de factores anticoagulantes entre 1978 y 1985.
Recibir un trasplante de algún órgano procedente de una persona infectada por SIDA.
Si la persona padece o padeció hepatitis
Cuando la persona presentó alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS)
Cuando la persona padece o padeció tuberculosis.
A pesar de que una persona infectada con VIH puede no presentar síntomas durante algunos meses o incluso hasta 10 años después de haber sido contagiado, puede contagiar fácilmente a otras personas que tendrán más propensión a terminar con SIDA.
El SIDA es una enfermedad altamente evitable si se observan ciertas conductas de prevención.
Síntomas del SIDA
Desafortunadamente, el SIDA es la etapa más avanzada de la infección por VIH, y al encontrarse en esta etapa, la persona diagnosticada con SIDA puede tener claros síntomas o señales del SIDA, que básicamente, son síntomas de otras enfermedades.
Para decir que la persona infectada ha desarrollado SIDA, o que ya tiene SIDA, el médico toma en cuenta que el conteo de los glóbulos blancos o CD4 en la sangre, que va disminuyendo conforme pasa el tiempo y evoluciona el VIH, y que indica SIDA al llegar a, o ser menor de 200. También toma en cuenta una serie de síntomas.
Si bien la persona puede estar desarrollando SIDA y no presentar ningún síntoma por muchos años, cuando existen una serie de infecciones por hongos, virus, bacterias y parásitos, que no es común que se presenten en las personas sanas, el médico puede suponer que el paciente tiene SIDA.
Algunos de los síntomas más comunes de los pacientes con SIDA son:
Fiebre
Pérdida de la visión
Dificultad para respirar, o dolor al hacerlo
Pérdida de peso
Tos seca
Fatiga extrema
Dolores de cabeza severos
Pérdida de la coordinación
Dificultad o dolor al tragar
Pérdida de la memoria a corto plazo
Confusión
Pérdida paulatina de las funciones intelectuales
Diarrea severa y persistente
Náuseas y vómitos
Dolores abdominales
Apoplejías
Rigidez en los músculos del cuello
Falta de coordinación
Dolores musculares
Dolor de huesos
Infecciones por hongos
Sudoraciones nocturnas
Erupciones cutáneas frecuentes como la dermatitis seborréica
Piel escamosa
Comezón general
Infecciones por herpes que causan heridas en el área genital, anal, o en la boca
Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello
Llagas bucales
Coma
Una característica de las personas con SIDA es que es más propensa a desarrollar cáncer, como el sarcoma de Kaposi. Los sarcomas son lesiones planas que se ven como manchas rojizas, moradas o de tono café en la piel del cuerpo, en la boca y en el tracto digestivo.
Las personas con SIDA también pueden desarrollar cáncer cervical y linfomas, que son cánceres del sistema inmunológico.
Al tener  SIDA, se aparecen una serie de enfermedades oportunistas que aprovechan que el sistema inmunológico está debilitado, y que pueden poner en riesgo la estabilidad del paciente con SIDA, o que ponen en riesgo su vida.
Presentar enfermedades como neumonía, tuberculosis y toxoplasmosis, también pueden indicar SIDA.
Diagnóstico del SIDA
Lo mejor es que las personas se realicen periódicamente exámenes para detectar el virus causante del SIDA, antes de que éste empiece a presentarse, de esta manera se pueden tomar una serie de medidas e iniciar un tratamiento farmacológico que impedirá la evolución del virus, y por ende, que el SIDA se presente.
Lo primero es realizar una prueba de detección del virus VIH para saber si la persona fue infectada y tiene riesgo de desarrollar SIDA.
Si ya se tiene el virus, es posible saber que una persona ha desarrollado SIDA, cuando el conteo de CD4 es de 200 ó menos, y cuando se presenta alguna de las enfermedades o infecciones oportunistas típicas en el SIDA. Por ello, el conteo de CD4, es una de las pruebas más importantes en los pacientes con SIDA. También se realizan pruebas para conocer qué cantidad de virus causante de SIDA hay en la sangre.
También se diagnostica SIDA cuando el paciente empieza a desarrollar infecciones y enfermedades como cáncer, que se presentan raramente en las personas sanas. Algunas de estas enfermedades comunes en personas con SIDA pueden ser:
Virus del herpes simple que provoca llagas en boca o genitales, pero es más frecuente y más severo en las personas cuando tienen SIDA.
Sarcoma de Kaposi: cáncer de la piel, los pulmones y los intestinos. Se da con más frecuencia en hombres que en mujeres.
Herpes zoster conocido como culebrilla, que provoca vesículas en un pedazo de piel, como resultado de la reactivación del virus varicella-zóster.
Linfoma no Hodgkin: cáncer de los ganglios linfáticos.
Tuberculosis: infección por la bacteria que afecta a los pulmones.
Candidosis bucal o vaginal: infección por hongos levaduriformes en la boca o en los genitales.
Si bien las anteriores son algunas de las más comunes, existen muchas otras enfermedades que se presentan en los pacientes con SIDA. A medida que el conteo de CD4 disminuye en el paciente con SIDA, se pueden presentar enfermedades como:
Neumonía
Lesiones cutáneas
Esofagitis
Meningitis (infección en el revestimento del cerebro)
Demencia
Encefalitis por toxoplasmosis
Leucoenfalopatía multifocal progresiva, enfermedad viral del cerebro que merma las funciones mentales y físicas de la persona con SIDA
Síndrome consuntivo: anorexia y pérdida de peso
Diarrea por criptosporidio: diarrea extrema causada por uno de los parásitos que afecta el tracto gastrointestinal.
Mycobacterium avium, infección de la sangre por una bacterias.
Infección por citomegalovirus, que afecta casi todos los órganos del paciente con SIDA.
Tratamiento del SIDA
Si bien es cierto que en la actualidad no existe ninguna vacuna de prevención contra el SIDA, ni ningún tratamiento para curar el SIDA, sí existen tratamientos que ayudan a controlar los síntomas y mejorar tanto la expectativa de vida como la calidad de vida del paciente con SIDA.
A través de un tratamiento con medicamentos antirretrovirales, es posible detener en cierta medida que el VIH que causa el SIDA, se reproduzca en el torrente sanguíneo, y así dañar también menos al sistema inmunológico.
Algunos medicamentos que constituyen la terapia antirretroviral altamente activa para tratar el SIDA son:
Inhibidores de la transcriptasa inversa o inhibidores análogos nucleósidos: interfieren en el ciclo de vida del VIH e impiden que el virus se reproduzca y desemboque en SIDA. Pueden ser zidovudina, didanosina, zalcitabina, lamivudina, stavudina y abacavir.
Los inhibidores no nucleósidos de la transcriptasa inversa: también evitan que el VIH use el ADN de una célula sana para reproducirse. Los medicamentos son delavirdina, nevirapina y efivarenz.
Los inhibidores de la proteasa: interfieren con una proteína usada por el VIH, con la cual produce partículas de virus infecciosos. Los medicamentos son saquinavir, indinavir, nelfinavir, ritnonavir, amprenavir.
Los inhibidores de fusión: sirven para impedir la entrada del VIH a las células del cuerpo. Se usa enfivirtide.
A pesar de estar en tratamiento, una persona con SIDA debe recordar que puede contagiar el virus causante del SIDA a otras personas a través del sexo sin protección.
En aquellos casos en que el virus que causa el SIDA se haya vuelto resistente a los antirretrovirales, se deben probar ciertas combinaciones de éstos para atacar el virus y el SIDA. Esta terapia conlleva efectos secundarios.
Algunos efectos secundarios que el paciente con SIDA en tratamiento antirretroviral puede presentar son:
Dolores de cabeza
Náuseas
Vómitos
Acumulación de grasa en espalda y abdomen
Malestar general
Tras un periodo prolongado de uso, estos medicamentos pueden aumentar en el paciente con SIDA el riesgo de tener un ataque al corazón.
El paciente bajo un tratamiento antirretroviral contra el SIDA debe estar bajo supervisión médica, y realizarse periódicos exámenes para conocer la carga del virus en la sangre, así como para conocer el conteo de CD4.
El paciente con SIDA también puede necesitar antibióticos para combatir infecciones. El médico también puede recomendar al paciente:
Vacunarse contra la influenza
Aplicarse la vacuna streptococcus pneumoniae (contra la neumonía)
Hacerse pruebas de tuberculosis
Realizarse papanicolaus
Realizarse pruebas de hepatitis B
Usar antibióticos como el trimetroprim sulfametoxazol que ayuda a prevenir neumonía y toxoplasmosis, así como la azitromicina, claritromicina y rifabutina para prevenir una infección con la bacteria mycobacterium avium.
Prevención del SIDA
Hay que entender que el SIDA es una enfermedad altamente incapacitante, dolorosa, difícil de sobrellevar y fácilmente contagiosa. Sin embargo, es posible prevenir el SIDA y las complicaciones que vienen como consecuencia del SIDA observando algunos puntos.
Algunas recomendaciones son:
Practicar sexo seguro, es decir, usar condón para disminuir la posibilidad de contagio. No usar condón es la principal causa de los contagios de SIDA.
No usar drogas ilegales inyectadas reduce mucho el riesgo de desarrollar SIDA. Además se evitan los problemas propios de usar drogas.
No donar sangre si la persona tiene SIDA
Pedir consejo médico en caso de ser mujer, tener SIDA y querer embarazarse. Si se embaraza no debe amamantar a su bebé.
También es de mucha ayuda en la prevención del SIDA:
Tener relaciones sólo con su pareja: la infidelidad permite que el SIDA se contagie más fácilmente. Mientras más parejas sexuales tenga una persona, más personas corren el riesgo de contraer la enfermedad.
Hablar del pasado sexual con su pareja ayudará a conocer si estuvieron expuestos al VIH y al SIDA. También hay que preguntar si usó drogas inyectadas.
Realizarse pruebas de SIDA antes de empezar a tener relaciones sexuales con su pareja. Si ambos obtienen un resultado negativo sabrán que no están en riesgo de contagio con la otra persona mientras sus encuentros sexuales sean exclusivamente entre los dos.
Cuando una persona en la pareja tiene SIDA hay que usar condones de látex para evitar que la persona que no lo tiene, termine infectada.
Si las dos personas tienen SIDA también se deben usar condones para prevenir el contagio de otras enfermedades de transmisión sexual.
Realizarse pruebas anuales de detección de SIDA, sobre todo en grupos de riesgo como los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres, o las personas que usan drogas ilegales inyectadas.
Las mujeres deben realizarse la prueba antes de embarazarse.
Realizarse la prueba de detección de VIH cada vez que se expuso al virus.
Evitar consumir drogas o alcohol, ya que bajo los efectos de estas sustancias, las personas tienden a olvidar las medidas de prevención para evitar contagios de SIDA y de las enfermedades de transmisión sexual.
También conviene considerar que en la transmisión del SIDA:
Es más fácil contagiar SIDA a través del sexo anal.
Es más probable que un hombre contagie de SIDA a una mujer, que al revés.
Tomar los antirretrovirales reduce, aunque no elimina por completo, el riesgo de transmisión del SIDA.
Prognóstico del SIDA
Si bien antaño tener un diagnóstico de SIDA era casi un sinónimo de muerte, en la actualidad, existen diversos tratamientos para que la persona con SIDA pueda vivir más y con menos complicaciones médicas.
Para ello, lo más conveniente es que la persona con VIH empiece el tratamiento desde que se sabe que tiene el virus y de esta manera se puede evitar desarrollar SIDA y las complicaciones comunes. Es posible que una persona esté hasta cerca de una década sin tener síntomas del virus, e incluso nunca desarrollar SIDA.
Es básico que la persona con SIDA, además de llevar su tratamiento de la forma indicada, se realice exámenes de conteo de los glóbulos blancos o CD4, que permiten conocer el avance de la enfermedad y el estado del sistema inmunológico. También se deben realizar exámenes para saber qué cantidad de virus está presente en la sangre.
Mientras más altos sean los conteos de CD4, mejor el pronóstico de la persona con SIDA. A medida que esta cantidad va disminuyendo, las probabilidades de que la persona logre combatir las enfermedades e infecciones, disminuye considerablemente. También disminuye su pronóstico de vida.
Una persona con SIDA puede fallecer al cabo de tres años en promedio. Sin embargo, cuando la persona con SIDA se somete a un tratamiento con uso de medicamentos antirretrovirales, la expectativa de vida puede aumentar varios años.
Con el SIDA se irán presentando paulatinamente las infecciones oportunistas que también afectan y debilitan el organismo y reducen el tiempo de sobrevivencia una vez que se ha desarrollado SIDA. Algunas de las enfermedades que golpean al paciente con SIDA son la hepatitis B o C, algunas enfermedades mentales como la depresión, o ciertos tipos de cáncer, tales como el de pulmón, ano o testículos. A esto, se deben sumar las infecciones oportunistas por bacterias, hongos, parásitos y virus. A medida que se presenta, disminuye la expectativa de vida, ya que el sistema inmunológico del cuerpo no funciona.
Por esta razón, a las personas con SIDA les conviene vacunarse como medida de prevención contra algunas enfermedades e infecciones que propician un rápido deterioro de la persona con SIDA.
Otra cosa que aumenta la expectativa de vida de la persona enferma de SIDA es el estilo de vida. Por ello será necesario llevar una dieta saludable, realizar el ejercicio que sea posible, de acuerdo al avance del SIDA y, por supuesto, no fumar.
Ayuda
El paciente con SIDA necesita buscar ayuda. Es necesario que acuda con el médico para que éste le recomiende un tratamiento que disminuirá el impacto del virus y el desarrollo del SIDA en su cuerpo. Ya que el virus se dedica a destruir el sistema inmunológico, es necesaria la terapia farmacológica. Esto retardará progreso del SIDA y las enfermedades correlacionadas con la enfermedad.
Una persona con SIDA es muy vulnerable a contraer infecciones por virus, bacterias, parásitos y hongos. Por esta razón, necesita también recibir vacunas que le ayudarán. Además necesita ayuda para manejar los diferentes tipos de cáncer que afectan a las personas que ya han desarrollado SIDA.
Si tiene SIDA, necesita que el doctor le conteste las preguntas relacionadas a su enfermedad. Mientras mejor entienda el SIDA, las complicaciones del SIDA y qué le puede suceder en delante, el paciente podrá sobrellevar mejor las cosas.
El médico deberá responder todas las preguntas que el paciente tenga sobre el SIDA. Quizá le interese saber:
cuál puede ser la evolución de la enfermedad
qué puede esperar
qué cosas se deben tomar en cuenta al tener SIDA
qué tratamientos existen para el SIDA
cómo funcionan estos tratamientos
qué esperar de los tratamientos
cuál es su pronóstico de vida
cómo será su calidad de vida
cuál es su riesgo de desarrollar enfermedades correlacionadas al SIDA
cómo evitar contagiar a otros
qué cambios de debe hacer en su vida
a quién debe notificar
Cada vez que el paciente con SIDA regrese a consultar, el doctor debe realizarle pruebas para conocer cuál ha sido la evolución de la enfermedad y cómo ha respondido su cuerpo a el, o los tratamientos, lo cual podrá saber a través de un conteo de CD4 y la carga viral.
También es conveniente mencionar los síntomas del paciente con SIDA, que pueden incluir:
Náuseas y vómitos
Fiebre y dolores de cabeza severos
Pérdida de la visión
Pérdida de peso
Fatiga extrema
Pérdida de la coordinación
Confusión
Diarrea severa y persistente
Náuseas y vómitos
Dolores abdominales
Dolores musculares y de huesos
Sudoraciones nocturnas
Erupciones cutáneas frecuentes como la dermatitis seborréica
Inflamación de los ganglios linfáticos
Llagas bucales
Es importante que la persona con un diagnóstico de SIDA también reciba otro tipo de ayuda. La terapia psicológica ayuda a aceptar su enfermedad. También le sirve para entender que es posible sobrevivir un tiempo largo al SIDA.
Actualmente es posible tener alargar la expectativa y la calidad de vida, si se toman todas las medidas necesarias para manejar el SIDA y las infecciones oportunistas.
Si usted tiene dudas sobre si contrajo el virus VIH o si está desarrollando SIDA, acuda cuanto antes con el médico para una valoración y examen que descarte o confirme el SIDA.

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